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jueves, septiembre 12, 2013

Cronobiología y medicina

 

ESCUCHA: Cronobiología y medicina

 El mundo está gobernado por el tiempo, éste transcurre a nuestro alrededor y también en nuestro interior. Lo percibimos en el ritmo cardíaco, en los cambios en la respiración, en el hambre que azota a ciertas horas...

Por ello, la ciencia investiga la relación entre el tiempo y cada una de nuestras funciones fisiológicas. Después de todo, somos animales rítmicos, como nos explica el cronobiólogo Diego Golombek:

Tenemos ritmos en todo lo que hacemos, somos animales rítmicos en nuestro comportamiento, en nuestra fisiología. Dormimos, nos despertamos, la temperatura sube y baja, nuestro estado de ánimo va fluctuando a lo largo del día e incluso a lo largo del año, todos estos ritmos son objeto de estudio de la cronobiología

 La cronobiología estudia los ritmos en las funciones corporales, y así nos permite entender cómo hace el cuerpo para saber qué hacer y cuándo hacerlo.

Para saber la hora, nuestro reloj interno se sincroniza con el mundo exterior guiándose con señales como la luz y la temperatura, así lo explica Diego Golombek.

Entonces la sincronización de este reloj es fundamental, la sincronización se da por varios factores, principalmente la luz. La luz le dice al reloj qué hora es y le dice 'acomodá las agujas para estar realmente en hora con este mundo que gira y a vos te conviene girar con él'.
Cronobiología y riesgo vascular. Universidad Católica de Murcia
La aplicación de este conocimiento da lugar a la cronomedicina, que se dedica a entender los ritmos internos tanto para el diagnóstico, como en el tratamiento de enfermedades y dolencias.

En el caso del asma, por ejemplo, el flujo respiratorio es un parámetro que  permite a los médicos conocer el estado de congestión de las vías de un paciente. Pero sucede que el flujo respiratorio no es constante durante el día y, generalmente, empeora en las mañanas y mejora en las tardes.

Para hacer un buen diagnóstico y ajustar medicamentos, en un paciente con asma, los médicos deben toman en cuenta esta fluctuación diaria, ligada a nuestros relojes internos.

Si se conoce el ritmo de una enfermedad, la cronobiología también ayuda a identificar el momento justo para una terapia. De esta manera, se puede lograr mayor efectividad de un fármaco, al tiempo que se minimiza la dosis y se disminuyen los efectos secundarios. Esto y más es posible cuando se estudian  las funciones del organismo en el tiempo.

¿Conocés tu reloj interno? ¿Te despierta en las mañanas o te dice cuando es hora de almorzar? Estar al tanto con nuestros ritmos, es parte de lo que podemos ir aprendiendo, para potenciar nuestra energía y aprovechar mejor nuestros períodos de descanso.



Guión: Stefany Díaz
Locución: Mariana Rivera
Técnico de Edición: Leonardo León
Edición y publicación: Alejandra León Castellá CIENTEC

Entrevista:
Dr. Diego Golombek. Biólogo, neurobiólogo enfocado en cronobiología. Profesor de la Universidad Nacional de Quilmes e investigador del consejo nacional de ciencias de Argentina.

ENLACES RECOMENDADOS:
Golombek, D. (2006). Cronobiología: La Máquina Del Tiempo. VII Congreso Nacional de Ciencias: Exploraciones fuera y dentro del aula (p. 17). Costa Rica: CIENTEC. Disponible en: http://www.cientec.or.cr/exploraciones/ponencias2006/DiegoGolombek.pdf
Charla del Dr. Diego Golombek en TEDx Argentina
Cronobiologí­a y riesgo cardiovascular. Universidad Católica de Murcia

martes, septiembre 10, 2013

Los hongos

 

Adivina adivinador:
Una pierna y un sombrero
Es todo lo que se ve,
Siempre aguanta bien erguido,
Pero sólo en un pie.
¿Qué es?

¡Son los Hongos! Unos organismos curiosos, que tienen características similares a las plantas, pero también a animales.


Las plantas poseen una pared celular compuesta de celulosa, los hongos también tienen una, sólo que la construyen a base de quitina. Y como nos explica Guiselle Alvarado, también comparten otras características con nosotros:

Los hongos a mi me llaman la atención porque se parecen más a los humanos que a las plantas y a los animales. Comen como nosotros: carbohidratos, proteínas, un poquito de grasa… Respiran como nosotros. Igual que nosotros producimos vitamina D con el Sol, estos son los únicos que producen vitamina D y esto es muy importante porque nosotros ahora con los bloqueadores y todo lo que usamos, evitamos la vitamina D que es muy importante. Entonces podés comer hongos y tener vitamina D.
Hongos Ostra medicinales. Biofungi
Los hongos son los encargados del reciclaje en la naturaleza, ellos descomponen la materia orgánica y la convierten en alimento y sales minerales.  Es decir, toman lo muerto y lo convierten en algo útil para otros organismos.

Lo que conocés como hongo es en realidad sólo la parte externa del organismo. El verdadero hongo está oculto bajo la tierra, formando una malla de hilitos muy pequeños, llamada micelio. Lo que sobresale de la tierra, ese ‘sombrerito” u “oreja”, es el fruto o seta. Para aprender cómo se originan los hongos, le preguntamos a la ingeniera Alvarado.

La semilla del hongo digamos, son las esporas, que es lo que sale debajo del sombrerito. Salen, ¿qué te digo?, 40 millones de esporas cada hora, o sea, ¡es un montón! Y hay esporas que son positivas y esporas negativas, entonces se unen dos y forman unos hilitos transparentes que parecen algodón y los hilitos transparentes se van uniendo y forman el micelio, que es como la raíz, que es el verdadero hongo. Lo que vemos afuera, son los frutos. El sombrerito es el fruto. El verdadero hongo es el que no vemos.
Los hongos son sabrosos. Especialmente si los consumís frescos en lugar de enlatados. Y la variedad de hongos comestibles en el mercado es rica en sabores, formas y hasta colores.

Los champiñones se reconocen por su sombrerito blancuzco. También se comercializa el hongo ostra, que te llamará la atención por sus colores. Estos que van desde el rosa intenso a naranja e incluso al café. Y los shiitake son muy conocidos en la cocina oriental.  Todos son fuente de proteínas, vitaminas y minerales y algunos son fáciles de reproducir.

Por ello, si querés iniciar una aventura agronómica personal, podrías aprender a cultivar hongos en tu casa. Se requiere poco espacio y tendrás  los   beneficios de consumir este curioso organismo. Además, crecen tan rápido, que parecen hacerlo frente a tus ojos.

En Costa Rica, la organización Biofungi, creada por la ingeniera Alvarado, que puede guiarte en esta aventura.


Guión: Stefany Díaz
Locución: Mariana Rivera
Técnico de Edición: Leonardo León

Edición y publicación: Alejandra León Castellá CIENTEC 



Entrevista con:
Ing. Guiselle Alvarado Retana, ingeniera agrónoma.

Biofungi y Centro de Investigaciones Agronómicas, UCR.


Enlaces de interés
Boa, E. (2005). Los hongos silvestres comestibles: perspectiva global de su uso e importancia para la población. Roma: Food & Agriculture Org.

Guzman, G. (2008). Hongos de parques y jardines y sus relaciones con la gente. Veracruz, México: Secretaría de Educación de Veracruz, Serie: Hablemos de ciencia y tecnología. Disponible en: http://www.sev.gob.mx/servicios/publicaciones/serie_hcyt/hongosparquesyjardines.pdf

INBIO. (n.d.). Hongos Comestibles. Disponible en Hongos de Costa Rica: http://www.inbio.ac.cr/papers/hongos/comestibles.htm

jovanajasso. (2013, 05 27). El organismo más grande del mundo: Un hongo. Disponible en Divulgacientífico : http://divulgacientifico.wordpress.com/2013/05/27/el-organismo-mas-grande-del-mundo-un-hongo/
Raven. (2012, 12 04). Ni OVNIS, ni hadas, ni brujas. Retrieved from Naukas:
http://naukas.com/2012/12/04/ni-ovnis-ni-hadas-ni-brujas/

jueves, noviembre 17, 2011

Percepción del color


The image “http://photos1.blogger.com/blogger2/5887/220383736810767/1600/archivos-audio.3.jpg” cannot be displayed, because it contains errors. Escuche: Percepción del color

Tal vez hayás escuchado que los perros distinguen pocos colores, o que los toros no ven el rojo del capote. De hecho, algunos animales ven el mundo muy diferente a nosotros, ya que existen diferencias en la percepción del color.

El color es un producto de la luz que reflejan los objetos. Para que podamos ver los colores, esa luz debe pasar antes por varios órganos de nuestro cuerpo.

El ojo capta la luz proveniente del exterior y ésta llega a una parte del ojo llamada retina. Allí hay millones de células que se encargan de captar los colores. El oftalmólogo Diego Mena explica cómo funcionan esas células.
El proceso de percepción del color es un proceso bioquímico. Existen unas células especializadas dentro del ojo que se llaman los conos. Hay otras que se llaman los bastones. Los conos son unas células muy pequeñitas que tienen en la superficie la capacidad de detectar la luz y el color. Existen tres tipos de conos: los que ven el rojo, los verdes y el azul. Cada uno de esos tiene una sustancia, una molécula específica que es excitada de acuerdo a la percepción que tenga la persona. 
La luz tiene diferentes longitudes de onda, cada una de las longitudes de onda corresponde a un color específico. La molécula se excita o no se excita de acuerdo a la longitud de onda que llega a la superficie de la misma.
Los seres humanos y otros primates tienen tres tipos de conos, que actuando juntos producen toda la gama de colores que vemos. El resto de los mamíferos solo tienen dos, por lo que son incapaces de ver algunos colores. Las aves y los reptiles, en cambio, pueden ver colores que nosotros no vemos.
Además, en la retina hay otro tipo de células denominadas bastones. Estas células son las responsables de distinguir el brillo y el tono de los objetos, y permiten ver de noche. Los animales nocturnos no necesitan ver a color, por eso solo tienen bastones y se dice que ven “en blanco y negro”.


Los conos y los bastones envían la información al cerebro a través del nervio óptico.
En la parte trasera del cerebro hay una región llamada corteza visual. Allí se compara la información obtenida con la que se almacena en la memoria, permitiéndonos reconocer el color.


En cualquier parte de este proceso puede haber diferencias entre una persona y otra. Por eso, los colores que ve cada persona pueden ser un poco distintos.


Los oftalmólogos realizan algunas pruebas para saber qué colores puede distinguir un paciente. El doctor Diego Mena explica una de esas pruebas:


Existen unas tablas que digamos lo que traen son un conjunto de azules, desde el  azul intensísimo hasta un celeste clarísimo; del rojo intensísimo hasta el rojo prácticamente rosado; y así con el amarillo. Entonces uno lo que hace es que desordena los colores y le pide a la gente que los ordene de acuerdo a la intensidad. Y ahí es donde uno se lleva muchas sorpresas, porque se da cuenta de que no todo el mundo ve los colores exactamente igual, probablemente un artista tenga una percepción y una sensibilidad al color probablemente mayor que un individuo normal.

Otras personas, en cambio, no son capaces de distinguir algunos colores. A esta condición se le conoce como daltonismo.


El mundo que conocemos es solo producto de nuestra percepción. Y como ves, el color es parte de esa manera en que cada persona o animal distingue el mundo, a veces de forma levemente distinta.

Guión: Alejandro Portilla y Alejandra León Castellá
Locución: Mariana Rivera 

ENLACES RECOMENDADOS
Reto de color, tablas para probar sus límites visuales (Online Color Challenge)